Si ya saben cómo usar el potro del amor sin arruinar el momento, el siguiente paso natural es conocer a fondo las posiciones que este mueble permite. Su diseño curvo, con una zona central elevada y apoyos laterales, no está pensado para una sola postura: al contrario, su versatilidad es justamente lo que lo ha convertido en un elemento indispensable para parejas que buscan variar su intimidad sin depender únicamente de la cama.
Conocer las distintas posiciones en el potro del amor ayuda a aprovechar mejor el mueble, evitar posturas incómodas y descubrir cuál se adapta mejor a los cuerpos y preferencias de cada pareja.
A continuación, un recorrido detallado por siete posiciones para el potro del amor, explicadas paso a paso y con recomendaciones prácticas para cada una.
La estructura del mueble es la clave. La curva central sostiene la cadera o el abdomen, mientras que los extremos, más bajos, funcionan como apoyo para manos, rodillas o pies.
Esta combinación de alturas es lo que permite pasar de una postura a otra sin perder comodidad ni equilibrio, algo que resultaría mucho más difícil sobre un colchón plano.
Además, al liberar al cuerpo del esfuerzo de sostenerse, ambas personas pueden concentrarse en el contacto y el ritmo, en lugar de en mantener el equilibrio.
Esto también facilita explorar posturas que suelen asociarse con más flexibilidad o fuerza física, sin que ninguna de las dos sea realmente necesaria.
Esta es una de las posturas más recomendadas para quienes buscan intimidad y conexión antes que intensidad física. Una persona se sienta con firmeza en la zona más estable del potro y dobla las piernas de forma que los talones queden cerca entre sí, casi como en una postura de meditación. La otra persona se acomoda encima, despacio, rodeando la cintura de su pareja con las piernas, quedando frente a frente. El abrazo constante, la mirada fija y las caricias son el centro de esta posición, más que el movimiento en sí.
Beneficio principal: contacto visual profundo y penetración armónica gracias a la cercanía total de los cuerpos.
Esta postura es como el misionero de siempre, pero mucho más cómoda gracias al soporte del mueble. Una persona se apoya en la parte alta del potro, sosteniendo el peso con firmeza en las piernas, mientras la otra se coloca encima y se deja llevar por completo. El respaldo del mueble facilita mantener el equilibrio sin cansarse, algo que en la cama normalmente exige más esfuerzo.
Beneficio principal: la comodidad de una postura clásica, sin el desgaste físico habitual.
Una persona se recuesta en el potro con las piernas abiertas, mientras la otra se coloca encima, de frente. La curva del mueble facilita que la penetración sea más profunda de lo habitual y deja las manos libres para recorrer el cuerpo de la pareja durante todo el encuentro.
Beneficio principal: mayor profundidad y libertad para las caricias simultáneas.
Pensada para parejas con más experiencia en el mueble, en esta posición una persona extiende las piernas por completo y se recuesta en la parte baja del potro, casi en horizontal. La otra persona se acomoda encima, en la misma dirección, de modo que ambos cuerpos queden alineados. Al no depender de fuerza en brazos ni piernas, resulta más fácil coordinar el ritmo y buscar el clímax al mismo tiempo.
Beneficio principal: ideal para sincronizar el ritmo y buscar el orgasmo simultáneo.
En esta postura, una persona se recuesta de lado sobre el potro, dejando que la otra la penetre de frente. La posición lateral permite combinar el movimiento con caricias en el pecho y besos constantes, jugando con la velocidad según lo que ambos quieran explorar en el momento.
Beneficio principal: combina penetración, caricias y besos sin perder comodidad.
Una persona se recuesta sobre la curva baja del potro, mientras la otra se sienta de frente, con una pierna flexionada a cada lado, sosteniéndose con las manos en el respaldo. Esta posición da total libertad de movimiento a quien está arriba, permitiendo controlar el ritmo y la intensidad a su gusto.
Beneficio principal: libertad total de movimiento para quien lleva el control del ritmo.
Una de las posturas favoritas para quienes buscan algo más intenso. Una persona apoya el cuerpo en la parte alta del potro, de espaldas a su pareja, y puede levantar las piernas durante la penetración para intensificar la sensación. El mueble sostiene el peso, lo que permite mantener esta postura sin cansancio.
Beneficio principal: mayor intensidad con el respaldo firme del mueble, sin esfuerzo físico extra.
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Posición |
Nivel de intensidad |
Ideal para |
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Flor de loto |
Baja |
Conexión emocional y contacto visual |
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Sumisión |
Media |
Una alternativa más cómoda al misionero |
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La dama |
Media |
Buscar mayor profundidad y caricias |
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La fusión |
Media-alta |
Parejas con experiencia, orgasmo simultáneo |
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Media yegua |
Baja-media |
Combinar caricias, besos y penetración |
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La amazona |
Media |
Quien busca controlar el ritmo |
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Potra salvaje |
Alta |
Mayor intensidad sin esfuerzo físico |
Explorar las posiciones para el potro del amor no debería sentirse como una lista de tareas por cumplir. Algunas recomendaciones ayudan a que la experiencia sea natural:
Para quienes buscan ir un paso más allá, posiciones como la amazona o potra salvaje se combinan bien con dinámicas de dominación según la preferencia de cada persona, aprovechando los apoyos del mueble para jugar con el control y el ritmo.
Una de las ventajas de visitar Motel Picasso es que no es necesario elegir una suite en particular para tener acceso al potro del amor: todas las habitaciones de todas las sucursales cuentan con este mueble como parte del equipamiento estándar.
En la sucursal Motel Picasso Tláhuac (Periférico), ubicada en Av. San Lorenzo 5708, Cerro de la Estrella, Iztapalapa, pueden encontrar desde la Master Suite hasta la Suite Alberca, todas pensadas para probar estas posiciones sin prisa y con total privacidad. Quienes buscan un plus adicional pueden optar por la Suite Jacuzzi, ideal para combinar el potro con un momento de relajación antes o después del encuentro.
La cadena también tiene presencia en Churubusco, Circuito, Lerma y Toluca, todas con el mismo estándar de equipamiento y privacidad. Para quienes están decidiendo entre varias opciones, comparar los mejores moteles con alberca en CDMX puede ayudar a elegir la sucursal que mejor se adapte al plan que tienen en mente.
Si es la primera visita, vale la pena revisar antes qué se les pide exactamente para entrar a un Motel Picasso, de forma que lleguen con toda la confianza y sin contratiempos.
Conocer las distintas posiciones en el potro del amor abre la puerta a experiencias que antes podían parecer poco accesibles sin este tipo de apoyo. Ya sea que busquen algo pausado y cercano o quieran experimentar con posturas más intensas, este mueble está diseñado para adaptarse al ritmo de cada pareja.
En Motel Picasso, cada habitación de cada sucursal cuenta con potro del amor, así que no hace falta elegir una suite específica para probar estas posiciones. Visiten a la sucursal más cercana y descubran, a su propio ritmo, cuál de estas siete posiciones se convierte en su favorita.